
Akoa y Aizarna son dos valles cerrados de en los que las aguas desaparecen, por tanto, bajo el subsuelo, filtrándose por pequeñas y abundantes dolinas. Ambos valles han tenido gran vocación agrícola lo que ha posibilitado la existencia de modos de vida que tienden a desaparecer ante el ímpetu industrial. Pese a las lógicas e inevitables transformaciones sufridas, aún puede verse pastoreo tradicional de la oveja del País, la latxa, y el cultivo no mecanizado. Aizarna es población de orígenes antiguos e inciertos y fue quien fundó la Villa de Santa Cruz de Cestona (Zestoa). De la antigua pujanza económica de Aizarna es buena muestra su iglesia parroquial, obra íntegramente del siglo XVI. Esta guarda un tríptico flamenco de la escuela de Amberes (siglo XVI), una de las más hermosas y singulares portadas renacentistas guipuzcoanas y elementos muebles de gran interés.

Del mismo modo, las fiestas populares de Aizarna (15 de agosto) dejan ver su vocación rural al hacer del deporte tradicional vasco y la trikitixa su principal foco de atención.
Akua y Aizarna son dos valles cerrados de carácter endorreico rellenados por la acumulación de sedimentos provenientes de las laderas circundantes. Esto hace que sus suelos sean ricos, dedicados al cultivo intensivo, y que las aguas desaparezcan bajo el subsuelo, filtrándose por pequeñas y abundantes dolinas.
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