
Tan antiguo o más que la misma Aizarna es su ermita de Santa Engracia, de gruesos muros abiertos por aspilleras góticas y primitiva disposición, enclavada en una agreste peña. Otros elementos artísticos de interés encontraremos en los numerosos humilladeros repartidos en los antiguos caminos que llevaban a la población. Repartidos por el valle excelentes ejemplos de la arquitectura del caserío tales como las casas Aranburu, Aizpuru, Zabale... saldrán a nuestro paso.
